Tejidos y sabanas

Tan necesaria como la ropa que nos ponemos, la que viste nuestras camas, resulta indispensable. No es lo mismo acostarse en una cama vestida con telas de raso que con franela o algodón. De la misma manera que resulta muy diferente vestirse con ropa sintética o de tejidos naturales. La textura, suavidad y confort que aporta cada tejido es diferente. Así como su durabilidad y calidad.

Por lo general, es común pasar por alto estas cuestiones, cuando compramos sabanas para nuestras camas. Sin embargo, no está de más, contemplarlas y adquirir las sabanas más adecuadas en cada caso. Queremos aprovechar este artículo para hablar sobre los mejores tejidos para sabanas, los tipos más comunes y la mejor manera de elegir las más adecuadas.

Como decimos, vestir la cama es importante y hacerlo con los tejidos adecuados, siempre es la mejor manera de hacerlo. A la hora de elegir las sabanas, es necesario tener en cuenta el material de fabricación. El tipo de tejido es un factor clave por una razón: se trata de un elemento que va a estar en contacto directo con nuestra piel y durante muchas horas. Las cualidades particulares de cada tejido influyen de forma directa en el descanso. Es decir, no es lo mismo dormir entre sabanas de franela, poliéster o algodón. Tampoco, se lavan y cuidan de la misma forma, sea dicho ya de paso.

Dentro del mundo de la ropa de cama, comodidad y calidad cruzan sus caminos. Los materiales utilizados son diversos y en la actualidad, son varias las fibras alternativas utilizadas para confeccionar sabanas. Sin embargo, uno de esos materiales que se mantienen desde tiempos inmemoriales, es el algodón. Con este material como base, se fabrican todo tipo de elementos para vestir la cama. Veamos a continuación, algunas de las diferentes opciones de tejidos para ropa de cama que podemos encontrar.

El algodón no engaña

Ya lo decía en la tele, allá por los años noventa. No en vano, el algodón es una materia prima con la que se elaboran infinidad de artículos: desde algodón para las heridas o limpieza de la piel, hasta ropa interior, pasando por la que nos ocupa, ropa de cama. No obstante, no siempre se trata de algodón cien por cien, como nos explican los profesionales del sector de ropa de cama de Algodonea.

Hablaremos en primer lugar del tejido de algodón cien por cien. Este tejido, de sobra conocido, es una fibra natural hipoalergénica de tacto suave. De gran absorbencia y muy resistente a lavados a alta temperatura, se trata de un tejido anti ácaros, ya que estos pequeños microorganismos, no pueden vivir entre algodones. Razón por la que las sabanas de algodón no originan alergia, considerándose hipoalergénicas. El tejido de algodón es transpirable, permitiendo que en épocas de mayor calor, se mantenga fresco, en tanto que en las épocas más frías, se retenga el calor. Estas cualidades, hacen del algodón cien por cien, el mejor material para fabricar ropa de cama adaptable a cualquier circunstancia.

Pasamos al tejido cincuenta por cien algodón, cincuenta por cien poliéster. Este tejido lo que hace es combinar lo mejor de cada casa. Es decir las mejores propiedades del poliéster, se unen a las mejores cualidades del algodón, dando como resultado unas sábanas de textura suave, ligera, confortable, resistente y duradera. Conocido en el sector como polycotton, se trata de un tejido que no se arruga y ofrece una excelente resistencia a los lavados sin perder color. Debido al buen resultado que proporcionan, la comodidad que ofrecen y su relación calidad precio, se trata de uno de los materiales utilizados para confeccionar las sabanas más vendidas.

El percal de algodón es otro tejido muy utilizado para confeccionar sabanas. En este caso un tejido natural con aspecto mate, resistente y suave. El percal se fabrica con los hilos del algodón, tejiendo de manera particular los mismos: entrecruzando un hilo en la trama por uno de urdimbre, creando un tejido con estructura regular de la más alta calidad. El resultado, un tejido fresco y muy duradero que cuenta con todas las propiedades del algodón.

Dentro de la misma línea, encontramos el satén de algodón. A diferencia del anterior, se teje pasando cada hilo de algodón de trama por cuatro hilos de urdimbre. Este tipo de confección del tejido, confiere al resultado un tacto parecido al de la seda y un aspecto brillante, elegante y fácil de planchar.

Otra opción es la franela de algodón, un tejido invernal, creado perchando ligeramente las fibras de algodón cien por cien, incrementado de esta manera su suavidad y obteniendo un tejido de mayor grosor y con mayor capacidad para retener el calor. Estas fibras naturales, ofrecen un tacto suave, mantiene el calor y libera la humedad, por lo que las sabanas confeccionadas en franela, son cálidas, confortables y duraderas.

Por último, citaremos una de las opciones más adecuadas para confeccionar sabanas de invierno. Se trata de la coralina y el pirineo. Aportan calor de forma natural y su tacto es extra suave, lo que proporciona una sensación de calidez y confort ideal en la época invernal. Se trata de unos tejidos muy ligeros y esponjosos, obtenidos del perchado de las microfibras para extraer filamentos, dando como resultado un acabado aterciopelado, agradable al tacto, cálido y confortable.

Como elegir el tejido más adecuado de las sabanas

A la hora de elegir las sabanas, existen muchos factores a tener en cuenta. En el caso concreto del tejido, puede resultar interesante, consultar con un profesional del sector. No solo hay que considerar el modelo y diseño de las sabanas, los colores o el estampado que luzcan, en realidad, lo más importante es el tejido con el que se han confeccionado.

Optar por un tejido u otro, resulta trascendental, puesto que del mismo, dependerá el confort de la cama. En los meses de invierno, ayudando a minimizar los gastos de calefacción, conviene vestir la cama con sabanas de franela o coralina. Proporcionan una sensación agradable al entrar en la cama y el frio, desaparece.

Por otro lado, el algodón es de forma tradicional, la fibra más indicada para las sabanas que visten la cama. Sus cualidades y durabilidad, hacen que sea el rey de los tejidos para ropa de cama. Dentro del algodón, existen diversas opciones. El percal es la opción más adecuada para aquellos que buscan un tejido estable, fresco y suave, ideal para el verano. Igualmente, el satén, proporciona suavidad y calidez debido a su tacto de seda.

Las sabanas de poliéster y algodón, se recomiendan por que pueden utilizarse indistintamente durante todo el año. Con un mantenimiento de lo más cómodo, fáciles de lavar y planchar, además de un acabado suave y ligero, ayuda a dormir de forma agradable y cómoda. Como plus añadido, se trata de las sabanas más económicas, por lo que se han convertido en la mejor opción para la mayoría.

Fabricar tejidos para sabanas, es algo que se hace por fases, siguiendo varios procesos, dentro de los cuales, el esencial es el de acabado, gracias al que se consiguen tejidos más funcionales, que se arrugan menos y no forman bolitas o encogen. Los tratamientos a los que son sometidos, hacen que el tejido sea más agradable y necesite menos cuidados a la hora de mantener sus propiedades. Por lo que seguir algunas pautas de lavado, resulta esencial.

Lo primero de todo, lavar las sabanas antes de utilizarlas la primera vez. Basta con recurrir a un programa de lavado corto, puesto que solo se trata de eliminar los restos del proceso de fabricación. Se aconseja un lavado a la semana de las sabanas.

Para que se eliminen las bacterias o ácaros instalados en las sabanas, lo más adecuado es hacer lavados largos con temperaturas de cuarenta grados o más. Utilizar detergentes suaves y no recurrir al suavizante, pudiendo sustituir este por desinfectantes textiles o, si es posible, vinagre. El bicarbonato elimina olores y limpia en profundidad, por lo que añadir un par de cucharadas proporciona una limpieza más profunda y agradable.

A la hora de su secado, lo mejor es tender las sabanas al sol. No solo seca más rápido, el efecto del sol es desinfectante y ayuda a mantener la blancura. Para que plancharlas resulte más sencillo, lo mejor es tenderlas muy estiradas y recogerlas ligeramente húmedas.

En resumen, a la hora de elegir el material con el que se confeccionan las sabanas, se deben tener en cuenta diversos factores. La transpirabilidad y la circulación del aire que proporcionan, evitan acumulación de humedad y alérgenos. Las propiedades hipoalergénicas, evitan reacciones e irritación de la piel. Además deben ser capaces de regular la temperatura corporal, manteniendo la cama fresca en verano y cálida en invierno o, disponer de sabanas adecuadas para cada estación. Por último, la durabilidad de la ropa de cama debe ser larga, por lo que algunos materiales, son más adecuados que otro.

Teniendo en cuenta estos aspectos, ya podemos pasar a los más “superficiales», como el color y el diseño. Por suerte, en el mercado existen infinidad de modelos, diseños y tipos de sabanas y ropa de cama, adecuadas para cada necesidad y preferencia.

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