Innovación y seguridad: La tecnología aplicada a puertas automáticas

Toda puerta es, a la vez, parte del límite que separa dos espacios y la unión entre estos. Su función de permitir el acceso a un lugar es simple e irremplazable. Lo que sí puede variar es su función como sistema de seguridad, el cual ha evolucionado ampliamente gracias a los avances en ingeniería, la integración de sistemas electrónicos inteligentes y la mejora en la calidad de los materiales de fabricación.

En los últimos tiempos, los sistemas de apertura y cierre de las puertas comenzaron a tener un nivel de protección impensado hace apenas dos décadas. Por su avance tan acelerado y para evitar posibles riesgos mecánicos (como atrapamientos, aplastamientos o cizallamiento), la seguridad en los portones y puertas automáticas está siendo regulada de forma estricta dentro del marco europeo y nacional. Según las directrices técnicas del Ministerio de Industria y Turismo de España, toda puerta motorizada debe cumplir con los requisitos esenciales de seguridad establecidos en el Marcado CE. Esto implica la instalación de dispositivos de protección activos, como fotocélulas de detección y limitadores de fuerza, para asegurar que el sistema se pueda frenar de forma inmediata ante cualquier error.

 

Automatismos: la eficiencia y el control de flujos

Uno de los principales cambios tecnológicos en los cerramientos se encuentra en los avances para su automatización. Gracias al desarrollo de su tecnología, un sistema de automatismo moderno es capaz de gestionar ciclos de trabajo, regular la velocidad de las maniobras (lo que reduce el desgaste mecánico) o responder a protocolos de comunicación complejos para controlar el acceso. Estas funciones facilitan las tareas en los entornos industriales, mejorando la fluidez del tráfico de vehículos y mercancías.

Los sistemas actuales incorporan funciones para programar maniobras inteligentes. Con estas se pueden prever aperturas parciales para la circulación de peatones, o cierres temporizados con aviso sonoro, para evitar mantener los portones abiertos de forma innecesaria. Además, se están incorporando variadores de frecuencia, que permiten regular los arranques y paradas de las puertas, lo que evita golpes innecesarios y prolonga la vida útil de los componentes mecánicos.

Para la elección del motor y de la electrónica de control, primero se debe analizar el peso de la puerta, la frecuencia con la que se utiliza y las condiciones ambientales a las que va a estar expuesta.

 

Seguridad técnica y componentes de alta resistencia

Hay que tener en cuenta que adaptar los nuevos sistemas requerirá también un cambio en los componentes físicos de la puerta o portón, ya que estos se tendrán que soportar un movimiento automatizado y constante. El diseño de herrajes, guías, ruedas y sistemas de pivotaje debe resistir el desgaste causado por la corrosión causada por el clima y por sostener el peso de la estructura.

Si la puerta se encuentra mal equilibrada o sus componentes son de baja calidad, se puede forzar al motor de manera innecesaria, lo que reduciría la vida útil del sistema y aumentaría el riesgo de fallos de seguridad, que podrían causar lesiones en las personas o daños materiales graves. Para asegurar la calidad de los elementos, desde Cays señalan que se debe corroborar la certificación de los herrajes y los sistemas de automatismos. La firma certificada garantiza que las piezas cumplen con la calidad necesaria para soportar la robustez y el uso intenso.

 

Eficiencia energética y sostenibilidad

Un aspecto al que se le debe dar importancia es la forma en que los cerramientos influyen en la eficiencia energética de los edificios. Ya sea en una nave logística o un almacén climatizado, al abrirse una puerta se suele generar una pérdida de energía térmica que, a lo largo de una jornada, afecta directamente a los costes operativos. Por ello, la tecnología actual se enfoca en la utilización de puertas con apertura rápida y materiales aislantes de última generación, como paneles de sándwich con rotura de puente térmico.

En este sentido, en su Documento Básico de Ahorro de Energía, el Código Técnico de la Edificación (CTE) recalca que los cerramientos exteriores deben contribuir al aislamiento global de la envolvente del edificio. Para mejorar la funcionalidad en este punto, la automatización inteligente desarrolla sensores de presencia ultrasónicos y sistemas de cierre automático, que aseguran que la puerta permanezca cerrada y se abra únicamente cuando es necesario. De esta forma, se contribuye a la sostenibilidad del complejo industrial y se puede reducir el consumo en climatización.

 

El mantenimiento preventivo

Realizar un mantenimiento preventivo ayuda a evitar posibles averías o pausas en la producción, dos situaciones que pueden darse de forma imprevista y resultan en un gasto innecesario. Se debe recordar siempre que, a pesar de los avances tecnológicos y la calidad de los materiales, todos los sistemas de seguridad pueden presentar fallos en algún momento. Por esta razón, para evitar accidentes y fomentar la responsabilidad, la normativa española establece que los propietarios son responsables legales de mantener las puertas automáticas en condiciones óptimas de funcionamiento.

El portal Canal Empresa de la Generalitat de Catalunya detalla que el Marcado CE garantiza que un elemento técnico mantiene las prestaciones de seguridad declaradas originalmente por el fabricante. Para que este seguimiento se pueda dar de forma regular, las revisiones deben ser realizadas por profesionales autorizados que certifiquen que la fuerza de impacto de una puerta se mantiene dentro de los límites legales y que los sistemas mecánicos, como cables y muelles de torsión, no presentan desgaste que suponga algún riesgo.

 

Cerramientos inteligentes y conectados

Como gran parte de las tecnologías, la tendencia en el sector de las puertas y automatismos se dirige hacia la hiperconectividad y el Internet de las Cosas (IoT). El objetivo de una «puerta conectada» es que la gestión de los accesos pueda realizarse desde un dispositivo móvil en tiempo real, recibir alertas sobre intentos de intrusión o fallos en el suministro eléctrico y programar avisos automáticos para prever el mantenimiento.

Con los avances tecnológicos de las últimas décadas, la función de barrera física que siempre tuvieron las puertas ha sumado sistemas inteligentes y predictivos. Gracias a estos, se logra que el movimiento, ya sea de personas o vehículos, se vuelva más fluido. También aumenta la seguridad contra accidentes y se refuerza el compromiso con la sostenibilidad.

 

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