Nos resulta cada vez menos extraño encontrar elementos y objetos que parecen de otra época en la decoración de los hogares. Aunque nos extrañe, están fabricados en la actualidad. Aportan personalidad. Es el estilo retro que irrumpe con fuerza en la reforma y el interiorismo.
En ocasiones, el estilo retro inunda la decoración por completo, es el hilo conductor que unifica un proyecto, pero otras veces no son más que elementos que añaden un matiz. Rompen la uniformidad.
Hay varios motivos que pueden llevarnos a incorporar estos elementos en la decoración de nuestro hogar. Uno de ellos es rendir un homenaje al pasado. Un guiño a nuestros abuelos o a otras épocas que nos llaman la atención, pero revisados desde un prisma actual.
Otro de ellos es romper con la obsolescencia programada. Sabemos que los productos fabricados en la actualidad tienen un periodo de vida útil planificado. Un ordenador, un electrodoméstico, un móvil. Mientras que los productos de antes se fabricaban para durar. Aunque solo sea por la estética, queremos reivindicar ese espíritu.
El gusto por la estética retro supone un rechazo a las modas pasajeras. A esas tendencias que aparecen con la misma rapidez con la que emergieron. Una apuesta firme por lo auténtico.
Otras veces, recurrir a elementos retro dentro de la decoración no es más que una manifestación del deseo de buscar una decoración diferente, personal.
Sea por la razón que sea, el hecho es que muchos fabricantes de muebles y de elementos de decoración tienen una línea retro en su catálogo. Una gama de productos que parecen rescatados de otro tiempo. Señal de que hay un mercado para este estilo y un grupo de consumidores que lo demanda.
Te hablamos del espíritu retro en la reforma y en la decoración.
Diferencia entre el estilo vintage y lo retro.
La revista de decoración AD 20 publica un glosario de términos que nos aclara bastante bien la diferencia entre vintage y retro.
El término vintage es un anglicismo que proviene del mundo del vino. Hace referencia a vinos que se elaboraron hace más de 3 años y que han ganado valor con el tiempo. En etnología son vinos de reserva; es decir, vinos no estrenados. Sin embargo, en moda y decoración suelen hacer referencia a productos de segunda mano. A elementos usados a los que les damos una segunda vida.
En cambio, el término retro se refiere a la estética, no a la antigüedad. Va dirigido a personas a las que les gustan los objetos que les recuerdan el pasado y quieren utilizarlos hoy. Son objetos actuales, fabricados recientemente, pero con una apariencia antigua.
En moda hay consumidores que son amantes de las décadas de los 60, 70 y los 80. Por eso no es extraño que los diseñadores y la industria recurran a esa estética con cierta periodicidad. Pero no son objetos antiguos, están fabricados en esa misma temporada.
Por tanto, vintage y retro van dirigidos a dos públicos diferentes. El vintage, que en castellano significa vendimia, habla de las personas que buscan objetos en las tiendas de anticuarios, que asisten a ferias de coleccionistas. Que gustan de obtener artículos antiguos y restaurarlos para usarlos en la actualidad.
En cambio, a los amantes de lo retro solo les interesa la estética. Pueden comprar un mueble que les recuerde la época victoriana. Pero no van a comprar un escritorio del siglo XIX y gastarse el dinero en restaurarlo.
Es importante entender la diferencia, puesto que muchas veces solemos confundirlo. Incluso en revistas de moda y decoración se utilizan indistintamente los términos vintage y retro, cuando son dos conceptos diferentes.
Decorar para contar historias.
En un artículo de decoración, la revista Hola nos habla de utilizar el interiorismo como un canal para expresar estados de ánimo, gustos y personalidad. Algo que explica en gran medida el auge de la tendencia retro.
Esto muchas veces se manifiesta en entender la decoración como una especie de escenario. Queremos decorar nuestra casa como un atrezo o un decorado teatral que se corresponde con las inquietudes o con el estado de ánimo que experimentamos en ese momento.
Otras veces, la decoración es una proyección de nuestra personalidad. Hasta cierto punto es lógico. Queremos habitar un espacio en el que nos sintamos a gusto. Con el que nos veamos identificados. Y no hay mejor manera de hacerlo que conformar la decoración con aquellos elementos que están en coherencia con nuestro pensamiento. Elementos que nos dicen algo.
Pero nuestra mente es compleja. Es mixta. Es un batiburrillo de cosas de aquí y de allá. Cosas ultramodernas y otras que provienen del pasado. Por eso, ese maridaje entre lo nuevo y lo viejo, entre la luz y la oscuridad, se deja ver tan a menudo en la decoración de viviendas. Somos así. Seres complicados.
Nos gusta que la decoración cuente un relato. Que cada elemento que introduzcamos cuente una historia. Y a ser posible, que todos estos elementos apunten en la misma dirección. Con esta finalidad, los elementos retro y vintage suman. Son recursos que tenemos a nuestro alcance. Si sabemos usarlos con criterio, pueden reforzar ese mensaje, que queremos recordarnos a nosotros mismos y transmitirlo a los demás.
Todo esto es un poco genérico y nos puede parecer sacado de contexto. Vamos a bajar a lo concreto y ver cómo los elementos retro están diciendo algo de nosotros en la decoración. Estos son elementos retro que suelen integrarse en las casas.
Muebles de época.
La revista Elle Decor señala que los muebles son uno de los elementos donde más se deja sentir la tendencia retro. La diseñadora Christie Ward cuenta cómo un interiorista se puede inspirar en un armario vintage para diseñar un mueble bar a medida para la casa de un cliente. Luego, este diseño se pasa a un taller de carpintería para que lo ejecute. El cliente tiene en su salón un mueble bar que recuerda las películas de James Bond que protagonizaba Sean Connery en los años 60, pero en los hechos se ha fabricado hace unos días.
El sofá Chester es uno de los clásicos retro por antonomasia. Se trata de un mueble inglés de finales del siglo XIX que nos sigue cautivando en la actualidad. Un amplio sofá, forrado en cuero, negro o marrón chocolate, con el respaldo remachado con botones forrados y los reposabrazos que terminan a la altura de la parte trasera. Por su alta demanda, hay fabricantes de sofás que lo siguen produciendo hoy en día.
El estilo mid-century, propio de los años 50 y principios de los años 60, es otra fuente de inspiración. Se trata de un mobiliario de líneas rectas, de diseños sencillos, que utiliza maderas nobles como el nogal y que empleaba patas de madera maciza de diseño cónico. Son frecuentes los aparadores inspirados en esa época y las mesas de comedor extensibles.
Dentro del estilo retro podemos incluir el mobiliario rústico, que rescata la tradición ebanista española, sobre todo en el entorno rural. Muebles de madera maciza, con acabados decapados y herrajes antiguos. Un tipo de mobiliario que se ha vuelto a poner de actualidad debido a su apariencia orgánica que nos recuerda el campo y la naturaleza.
Las manillas con acabado envejecido.
La página web de Manivelas Europa, una empresa española dedicada a la distribución de manivelas, pomos, tiradores y herrajes para puertas y muebles, nos habla en su blog de las manivelas de acabados envejecidos. Unas manivelas fabricadas en latón y que parecen estar hechas en plomo o cobre, que da la impresión de que se han ido envejeciendo con el tiempo. Este es un producto con una gran aceptación en el mercado.
Y es que un gesto tan sencillo como cambiar la manivela de una puerta interior, transforma por completo la apariencia de este elemento. Frente a las manivelas doradas o niqueladas, que son las más habituales, o los modelos más actuales, esmaltados en negro mate, las manivelas con aire retro le dan un aire de distinción y elegancia a la puerta que influye en la decoración de la habitación.
Las manillas y las placas que las sujetan son elementos donde la influencia de la estética retro se aprecia con facilidad. Encontramos manillas de hierro envejecido rematadas con una empuñadura de porcelana. O manillas de placa cuadrada de estilo inglés, de hierro ennegrecido. Son elementos de otro tiempo que se siguen fabricando hoy en día.
Un recurso que tenemos para transformar la apariencia de cualquier mueble es el cambio de accesorios y herrajes. Nos referimos a los pomos, los tiradores e incluso las patas de algunos muebles. Estos elementos, con frecuencia vienen atornillados y tan solo debemos preocuparnos por encontrar uno que sea compatible con el original. Para estos herrajes, la inspiración retro continúa vigente. Cualquier fabricante de estos accesorios tiene productos con acabado en oro viejo, en bronce o en hierro desgastado.
Grifería y tuberías retro.
Un elemento en decoración que se ha puesto de moda es la grifería retro. El aspecto retro está presente en los diseños, en los materiales y en los acabados. Grifos de latón o con aspecto de cobre oxidado, con formas que nos recuerdan la época modernista o el art déco, y que se emplean tanto para los lavabos como para las duchas y bañeras.
Con este mismo material, el latón, no es extraño ver las tuberías de la ducha por fuera, como si la instalación de agua se hubiera colocado a posteriori, como se hacía en los años 20 y 30 del siglo pasado.
Son elementos bastante vistosos, y que permiten personalizar un cuarto de baño, dándole una apariencia única.
La revista El Mueble señala que estos elementos y otros rescatados del pasado, como los lavabos que recuerdan a las palanganas de antes, le han devuelto la emoción al baño. Son recursos con alma, que crean ambientes cálidos y acogedores y que nos cuentan una historia.
Según esta revista, el baño está siendo uno de los protagonistas en el campo de la decoración a lo largo de este 2026. Un espacio que ha dejado de ser un lugar de paso, en el que realizar tareas de aseo personal, para convertirse en una dependencia privada. En la que queremos sentirnos a gusto. Sin duda, los elementos retro, tal vez por la nostalgia de un tiempo que no vivimos, nos ayudan a conseguirlo.
Las persianas mallorquinas.
Queremos terminar esta lista con un elemento de la arquitectura tradicional balear que encontramos cada vez con más frecuencia en los domicilios y no solo de estas islas.
Se trata de unas contraventanas exteriores de madera, formadas por listones planos, ligeramente inclinados, dentro de un marco, que con dos hojas, tiene la amplitud de una ventana. Es una solución que se ha utilizado desde hace siglos en las islas baleares.
Se hacía así para proteger las ventanas y ventilar la casa. En Menorca y algunas partes de Mallorca sopla con fuerza el viento. Por lo que las ventanas debían estar protegidas. En verano el sol golpea con fuerza. Y abrir las ventanas, mientras cierras las contraventanas, evitabas que el sol calentara la casa, mientras permitías la entrada de la brisa, facilitando la ventilación cruzada.
Estas soluciones de antaño, como nos cuenta la revista “El Mueble” en otro artículo, consiguen bajar la temperatura del interior de la vivienda hasta en 8 grados, sin necesidad de encender el aire acondicionado o de emplear cualquier otro sistema eléctrico de refrigeración. Alternativas que utilizaban nuestras abuelas, y que no vienen como anillo al dedo frente a los veranos tan calurosos que estamos padeciendo en los últimos años, como consecuencia del cambio climático.
En este caso estamos hablando de un elemento decorativo, puesto que estas contraventanas visten mucho, pero que ante todo tienen un efecto práctico. Mejoran la comodidad en el hogar.
Como ves, los elementos retro han llegado con fuerza a nuestros hogares. Estos son tan solo algunos ejemplos. Te convido a que hagas el ejercicio de buscar otros más y compruebes cómo el espíritu retro está muy vivo en la decoración actual.