Cada vez hay maneras más originales de sacarle el máximo partido posible a nuestras vacaciones. Lo que no queremos bajo ningún concepto es caer en la misma rutina de todos los años, así que, a medida que hemos ido creciendo, hemos variado la ciudad a la que vamos, el momento en el que cogemos esas vacaciones o incluso el presupuesto con el que contamos. Hay gente a la que le gusta tener siempre el mismo plan, pero lo cierto es que cada vez somos más a los que nos gusta cambiar cada año. Ese es mi caso y de eso os quiero hablar de cara a los párrafos que vienen por debajo.
En mi familia, llevamos varios años haciendo cambios como de los que os he hablado en el párrafo anterior. Hemos tenido la posibilidad de hacerlo sin demasiados problemas porque hemos conseguido organizarnos en el trabajo, sobre todo a la hora de escoger fechas de vacaciones. Siempre solemos viajar mi hermano, su mujer, la mía y yo. Y la verdad es que poder ir variando cosas nos ha ofrecido la posibilidad de valorar qué es lo que preferimos con la mayor cantidad de datos y experiencias posibles. La conclusión que sacamos es clara: viajar en septiembre, por ejemplo, es una idea que merece ser tenida en cuenta por todos.
La verdad es que se trata de una tendencia que viene ganando enteros en los últimos años. Y para muestra un botón: de acuerdo a la noticia que publicó el diario La Razón en agosto del año pasado y que os enlazamos a continuación, el 17% de los españoles iba a irse de vacaciones en septiembre, algo que era considerado como un récord absoluto. Los motivos que conducen a la gente a ello tienen que ver con que las playas y los demás lugares turísticos españoles no están tan copados de gente y se pueden visitar con mucha mayor tranquilidad. Eso y que el calor no aprieta tanto como durante el séptimo o el octavo mes del año.
El año pasado decidimos realizar una visita a una provincia que hacía bastantes años que no pisábamos, la de Málaga. Y eso que a nosotros siempre nos ha gustado bastante el sur, pero claro, hay tantas cosas que ver en Andalucía que habíamos dejado Málaga un poquito de lado durante los últimos tiempos y queríamos revivir esa experiencia. Pero claro, en aquella ocasión, la visita se produjo en agosto. El año pasado iba a tener lugar en septiembre y queríamos saber qué nos íbamos a encontrar en Málaga durante ese momento del año. Le pedimos consejo a los miembros de la plantilla de Apartamentos Málaga Premium, la entidad en la que confiamos para todo el tema del alojamiento y que nos proporcionó un apartamento en el mismo centro de la capital malagueña. Estos que os vamos a transmitir a continuación fueron los planes que nos recomendaron de cara al otoño.
Primero: senderismo en los castañares del Bosque de Cobre
Este espacio destaca especialmente porque dispone de un color espectacular a lo largo de la estación otoñal. Se encuentra en plena Serranía de Ronda, un lugar muy recomendable para visitar. Al vivir muchas de las personas de la zona de esos castañares, el paisaje está perfectamente cuidado y ofrece al turista una experiencia magnífica en un momento del año como del que estamos hablando. Esta fue, sin duda, una de las grandes experiencias que nos dejó el viaje y que no habíamos hecho durante la visita anterior. Si alguna vez volvemos a la provincia de Málaga, podéis tener claro que vamos a repetir este punto en concreto.
Segundo: una ciudad dorada por descubrir
Los colores del otoño hacen de la propia ciudad de Málaga un espectáculo para la vista que nadie que se encuentre por la zona debería perderse. Enclaves como el Teatro Romano, la Alcazaba, la Plaza de la Constitución o las calles del centro son sitios de obligada visita durante una época del año como el otoño porque se ven especialmente bonitas y coloridas. También se recomienda de manera encarecida visitar la Catedral de la Encarnación puesto que los colores de sus vidrieras ofrecen un espectáculo de luces que nos obligarán a sacar el móvil o la cámara de fotos para que podamos demostrar a todas aquellas personas que nos pregunten el porqué de nuestra visita a Málaga.
Tercero: cuando la gastronomía es espectacular
Ya hemos hablado en el primero de los puntos de las castañas, aunque haya sido de manera indirecta. Y es que este tipo de alimentos constituyen una sólida base de la gastronomía malagueña durante los meses de otoño. La caldereta de cordero con castañas, el pan de castañas o una crema de castañas son algunos de los platos típicos en ese momento y en esta región. Pero la castaña no es la única protagonista: Málaga también es una zona idónea para disfrutar de boniatos, setas y calabazas. Quienes suelen dejarse recomendar en alguno de los restaurantes típicos de la provincia han terminado hablando maravillas de cualquiera de estos alimentos.
Cuarto: no te vayas sin disfrutar de las puestas de sol
Las puestas de sol siempre son uno de los reclamos preferidos para todas aquellas personas que acudan de vacaciones a cualquier sitio, especialmente si tiene costa. Málaga es uno de ellos y la verdad es que esta zona proporciona algunos lugares fundamentales para poder disfrutar de una puesta de sol de otoño de la que no olvidarse jamás. El puerto, Baños del Carmen, el Jardín Botánico o el mirador de Gibralfaro son solo algunos de los lugares a los que nos estamos refiriendo y que son especialmente interesantes si el viaje lo habéis realizado en pareja, que es lo que hicimos en nuestro caso (recordad que fuimos mi hermano y su pareja y yo y la mía).
En muchas ocasiones, cuando se visita una provincia como la de Málaga, se suele tender a estereotipar el modelo de turismo que existe en ella. Hablar de la provincia de Málaga para mucha gente es hacerlo de Marbella o de Torremolinos, que son lugares que viven específicamente del turismo de sol y playa, pero la verdad es que una zona de España como de la que estamos hablando ofrece una variedad que va más allá de eso, que tiene mucho que ofrecer al turista y que, como habéis podido comprobar, también es compatible con el otoño. Nosotros, desde luego, le vimos muchas más ventajas a este viaje a Málaga que hicimos en otoño al otro que hicimos previamente en pleno verano.
Quizás sea esta una de las razones por las cuales la provincia de Málaga batió su récord de turistas en 2024, tal y como indica la noticia que os acabamos de enlazar y que proviene del portal web de El Debate. La cifra de turistas se colocó por encima de los 14 millones de personas (un 3% más que durante el año anterior) y también se batieron todos los registros en materia de facturación (21.200 millones de euros en el año 2024, lo que implicaba un aumento de casi el 11% con respecto a los datos que se había manejado durante el año anterior). La verdad es que estamos hablando de una zona que cada año se supera a sí misma y que, como habéis podido ver, tiene argumentos más que de sobra para ello.
El margen de mejora todavía existe y lo vamos a comprobar con los datos que se registren en este 2025, que seguramente van a superar a los del año pasado. Eso no quiere decir que vaya a existir una masa incontrolable de gente durante este verano. Lo que viene ocurriendo en Málaga, a diferencia de otros puntos de la geografía española, es que los turistas se están repartiendo cada vez más a lo largo del año. La cantidad de gente que acude a esta provincia en otoño es una buena prueba de ello. Y es algo que permite que quien visita Málaga no se sienta embutido. Se viaja por placer… y muchas veces, si hay demasiada gente a nuestro alrededor, sentimos que ese placer no existe. En Málaga, habrá quien pueda pensar que eso es así si ha crecido la cifra total de turistas, pero lo cierto es que ha crecido sin que eso signifique una mayor algarabía de gente en verano.
A lo largo de todos estos párrafos, os he tratado de acercar las ventajas que este humilde viajero experimentó al viajar a Málaga recién empezado el otoño. Y la verdad es que no me he arrepentido en absoluto de haberlo hecho, al igual que las otras 3 personas que me acompañaron en ese viaje y otras muchas otras que han seguido esos pasos y que se han encontrado con una provincia idónea para disfrutar de unas más que merecidas vacaciones. Hay que seguir haciendo este tipo de planes porque son los que nos llenan de vida, los que hacen que nos sintamos vivos y los que le dan sentido a nuestra existencia.