Mamparas de baño

Es momento de reformar el baño o simplemente de cambiar la mampara o ponerla porque te has cansado de que la cortina, se te pegue cada dos por tres cuando te duchas. Da igual si vas a poner bañera, plato de ducha o te vas a quedar con el baño tal cual. Has decidido que quieres poner una mampara en tu baño, para evitar lagunas alrededor de la bañera cuando te duchas.

La cuestión es que te has decidido por hacer este pequeño gran cambio en tu hogar, pero no tienes ni idea de por donde empezar. Has visto muchas mamparas en tu vida y ninguna ha despertado tus envidias, es más, ni siquiera has reparado en ellas. Por eso no sabes cómo decidirte por una y que condiciones debe reunir para adaptarse a tu cuarto de baño.

Para disipar dudas, hemos contactado con los profesionales de Roltec, expertos en el sector. Los tipos de mampara que existen en el mercado se adaptan a las necesidades y gustos de cada consumidor. Solo hay que tener en cuenta los espacios libres que deja la bañera o plato de ducha para averiguar cual es la mejor para nuestro baño.

A partir de ahí, un universo se expande ante nosotros: angulares o frontales, de puerta abatible, corredera, plegable o fija. Cristal o metacrilato, acabados mate o al aire, etc.

Las angulares son aquellas que cierran un espacio esquinado, es decir entre tres paredes. Las frontales se cierran por uno solo de los lados. En cuanto al tipo de apertura, las correderas se deslizan sobre carriles, las abatibles se abren mediante un eje o bisagras y las plegables, se pliegan sobre sí mismas, obviamente.

Aquellas que no cuentan con una puerta, se caracterizan por tapar con sus hojas todo el espacio excepto en el que se colocaría la puerta, dejando ese espacio abierto.

En la actualidad lo más frecuente, es encontrarse platos de ducha en lugar de bañeras. Cuestiones como el espacio o los diseños actuales propician la instalación de un plato de ducha en detrimento de la colocación de una bañera. Igualmente, a la hora de reformar los baños, muchas veces se hace el cambio de bañera a plato de ducha por comodidad o aumentar el espacio. En cualquier caso, independientemente de este hecho, la mampara es un elemento que conviene incorporar en cualquiera de los dos casos. Aunque solo sea por el mero hecho de proporcionar una sensación de amplitud al baño, ya que las cortinas, lo que provocan es el efecto perceptivo contrario.

Posibilidades

En lo referente a las mamparas frontales, diseñadas para las duchas que se ubican entre tres paredes, hay que buscar un frontal que sea amplio. Según el sistema de apertura, podemos optar por las plegables, abatibles o las correderas. Estas últimas, cuentan por norma general con dos vidrios, uno fijo y otro móvil. Suelen ser las más populares y utilizadas.

Puesto que cualquier tipo de mampara es una excelente opción para conferir espacio a tu cuarto de baño, además de por las propias condiciones de higiene que ofrece, la elección va a ir determinada por la distribución del baño. La apertura, igualmente, se elige en función del espacio con el que puedas contar para permitir la libre apertura de las puertas sin chocar con alguna parte del baño.

Tanto las correderas como las plegables, contribuyen a optimizar el espacio. Las correderas son más cómodas por deslizarse sobre los carriles, pero las plegables permiten un mayor espacio para entrar.

Cada una de estas opciones cuenta con sus pros y sus contras, aunque las correderas suelen ser las más demandadas.

No obstante, las más elegantes y exclusivas, son las mamparas frontales abatibles. Ofrecen mayor accesibilidad y al no necesitar un perfil para su apertura, se evitan tropiezos y se facilita su limpieza. En contra esta su poca practicidad en los aseos pequeños donde el espacio puede limitar su apertura.

Estos tipos de apertura, son lo mismos con los que cuentan las mamparas de formato angular. Estas, están diseñadas para cerrar herméticamente las duchas ubicadas en una esquina. En estos casos, el plato puede ser rectangular, cuadrado, en forma de cuarto de circulo (curvas o semicirculares).

Consideraciones a la hora de elegir la mampara

Es importante conocer los elementos que componen la mampara y pueden determinar la calidad de la misma. A la hora de decidirse por una mampara, conviene saber cuales son los materiales de fabricación, el tipo de rodamientos o las dimensiones del vidrio.

Primeramente, debemos conocer el tipo de perfil a utilizar para colocar la mampara, podría decirse que los perfiles componen la estructura de la misma. Existen perfiles de diversos materiales, siendo el aluminio uno de los más resistentes y eficientes. Los colores con mayor demanda son el blanco, el negro, los cromados y el acero, tanto en versión mate como en brillo.

También hay que conocer el tipo de rodamiento que lleva la mampara en el caso de ser corredera o plegable. Estas son las piezas clave que van a permitir el movimiento y desplazamiento de los paneles u hojas que conformen la mampara. Pueden utilizarse rodamientos superiores o inferiores. La recomendación es utilizar doble y triple rodamiento para proporcionar mayor estabilidad al panel.

La elección del tamaño de los vidrios que componen los paneles es igual de importante. El grosor debe ser el adecuado independientemente de que se trate de un panel fijo o uno móvil. Mínimo ocho milímetros para paneles fijos y de seis para los móviles. El material empleado es el vidrio templado, altamente resistente a los impactos y en caso de rotura, se rompe en secciones no cortantes.

Finalmente, no resulta tan complicada la elección de una mampara. Teniendo en claro nuestros gustos y necesidades, pese a que la oferta es muy variada, basta con elegir lo que mas se adapte, tanto a las dimensiones del baño como a nuestras preferencias.

Si es importante contar con materiales de calidad para que su durabilidad sea la mayor posible. Puesto que van a estar en contacto directo con agua y humedad, lo mejor es hacer caso a los profesionales para que nos indiquen cuales son los materiales que mayor garantía ofrecen.

La instalación de una mampara de baño no conlleva demasiado tiempo. En un par de horas, puedes tener tu baño listo para ser utilizado. Aunque hay que tener en cuenta el tipo de mampara elegida y los posibles contratiempos. No obstante, no requiere de obra, se trata de una instalación que uno mismo puede llevar a cabo si se siente capaz.

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